Conozca la arritmia cardiaca

Una arritmia es un cambio en el ritmo del corazón que provoca que el corazón lata muy rápidamente, muy lentamente o de manera irregular. Un latido que sea muy rápido se conoce como taquicardia. Un latido cardiaco muy lento se conoce como bradicardia.

La mayoría de las arritmias no son peligrosas, pero otras pueden ser muy serias y hasta pudieran poner a riesgo su vida.

El corazón tiene un sistema eléctrico interno que controla la velocidad y el ritmo de los latidos cardiacos. Con cada latido, una señal eléctrica se difunde de arriba hacia abajo en el corazón. Mientras viaja, esta señal eléctrica hace que el corazón se contraiga y bombee sangre. Este proceso se repite con cada latido.

Una arritmia ocurre cuando alguna parte del sistema eléctrico del corazón no funciona como es debido. Por ejemplo, en la fibrilación auricular (en inglés, atrial fibrillation), un tipo común de arritmia, las señales eléctricas viajan de manera rápida y desorganizada por las aurículas de corazón (cámaras del corazón). Esto hace que las aurículas vibren en lugar de contraerse.

Millones de personas en los Estados Unidos padecen de arritmias. Éstas son especialmente comunes en los adultos mayores. Cerca de 2.2 millones de americanos padecen de fibrilación auricular. Los expertos en salud estiman que la mayoría de las muertes cardiacas repentinas que ocurren cada año en los Estados Unidos (cerca de 335,000) se deben a la fibrilación ventricular.

Las arritmias tienen muchas causas. La enfermedad del corazón es una causa frecuente de arritmias peligrosas. El estrés, fumar, alto consumo de alcohol, ejercicio fuerte, algunas drogas (como la cocaína o las anfetaminas), y ciertos medicamentos pueden provocar arritmias en algunas personas.

Las señales y síntomas de una arritmia incluyen:

  • Palpitaciones (una sensación desagradable de que su corazón está omitiendo o “perdiendo” latidos o latiendo muy fuerte)
  • Latidos cardiacos rápidos o acelerados, latidos lentos o latidos irregulares
  • Debilidad, mareo, aturdimiento, sudor y desmayo
  • Falta de aire
  • Dolor de pecho
  • Ansiedad

Usualmente la primera prueba que se utiliza para diagnosticar una arritmia es un electrocardiograma (EKG, por sus siglas en inglés).

Las arritmias peligrosas con frecuencia pueden tratarse con mucho éxito. El tratamiento para restablecer un ritmo cardíaco normal puede incluir las medicinas, un desfibrilador cardioversor implantable (ICD) o un marcapasos. La mayoría de las personas con arritmias pueden vivir vidas normales.

(Fuente: Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, Institutos Nacionales de la Salud, Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.)

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