Los desórdenes de alimentación en las adolescentes
Hoy día, nadie está aislado de los estándares de belleza que se promueven en los medios de comunicación y que cada día llegan a niñas de menor edad. Más aún, aunque algunos padres piensan que el sobrepeso de sus hijas no es un problema serio, éste puede llevar a las niñas y adolescentes a hacer dieta, comer compulsivamente o tomar purgantes con el afán de imitar a las modelos de las revistas, la televisión o el cine.
Los problemas de la alimentación son serios
Muchas familias ignoran las señales de peligro o piensan que no son importantes. La realidad es que ayunar, purgarse o comer en forma compulsiva son trastornos serios que tienen consecuencias para la salud mental y física. Los desórdenes de alimentación más comunes son:
-
Anorexia es cuando se deja de comer por miedo a engordar aunque la persona sea muy delgada. El miedo a engordar es totalmente desproporcionado al peso o tamaño de la persona.
-
Bulimia es cuando se elimina la comida que se ha ingerido ya sea vomitando o tomando purgantes o diuréticos.
-
Ejercitación excesiva significa hacer ejercicios intensos por mucho tiempo con el objeto de quemar las calorías que se han consumido.
-
Comer compulsivamente es ingerir una gran cantidad de comida sin poder parar aunque uno se sienta lleno. Las personas que tienen este desorden se sienten mal, culpables y deprimidas por haber comido tanto.
Estos trastornos son muy perjudiciales para la salud de las jóvenes que los padecen. No comer suficiente causa problemas con la menstruación; vomitar produce daños a la garganta, a los dientes y a otras partes del cuerpo; y comer sin parar puede llevar al sobrepeso y a la obesidad. Además, muchas personas con trastornos de alimentación también sufren de depresión.
El rol de la familia es importante
La prevención, la intervención temprana y el tratamiento clínico son indispensables para recuperarse de un trastorno de alimentación. Por eso es importante que:
-
Observe a su hija. Fíjese bien si cuenta calorías y gramos de grasa obsesivamente, si está siempre haciendo dieta, si su menstruación es irregular o no menstrúa, si vomita o bota la comida en lugar de comérsela, si no puede parar de comer cuando comienza, o si toma purgantes o pastillas diuréticas. Observe si está demasiado preocupada con lo que come, su peso o su figura.
-
Converse con su hija. Escuche sus preocupaciones sin juzgarla; ponga el énfasis en su salud física y emocional y no en su peso, talla o figura. Si le dice que quiera hacer dieta, háblele de los peligros de las dietas excesivas e innecesarias. Si está sobrepeso, consulte con un profesional de la salud para orientación en cuanto a la manera adecuada de controlar su peso.
-
Busque ayuda. Actúe inmediatamente; si sospecha que su hija podría tener un trastorno de la alimentación, no acepte promesas de que pronto va a cambiar su comportamiento. Recuerde que sólo un profesional de la salud puede hacer un diagnóstico de un desorden de alimentación y recomendar un tratamiento.
(Fuente: Centro Nacional de Información sobre la Salud de la Mujer, Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU.)